Carta a la Redacción: ¿Oír o escuchar?

La vida política de El Salvador está marcada por sucesos que han obligado a dar un giro en la actividad de la sociedad; en 1992 se firmaron los Acuerdos de Paz, desde entonces se habla de un antes y un después, este hecho es de vital relevancia pues nació un partido político: el FMLN; este antes era un movimiento revolucionario que aglutinaba a una parte del pueblo salvadoreño. Hay que visualizar quienes salieron más beneficiados con los Acuerdos de Paz: la oligarquía, mientras el frente ya como partido político, y en el sistema, fue puesto en vitrina para que se derrumbará por sí solo, pues sus líderes al saborear las mieles del poder se alejaron de la población rodeándose de adulantes o soba levas que decían y dicen lo que los dirigentes quieren escuchar.

El FMLN histórico conformado por cinco fuerzas político-militares poco a poco se fueron retirando y queda solo con el manejo el PCS, como hegemónico, las otras fuerzas no vieron que mantener el aparato partidario podría ser un negocio.

La purga de militantes, la poca organización seria, la voraz imposición o dominio al movimiento social, el poco o nulo consenso para elegir candidatos y funcionarios del partido, la poca educación política y algunos elementos como el fanatismo, afectaron al interior del FMLN y como tiro de gracia la expulsión del alcalde de San Salvador, el alejamiento de su base, la forma de tratar a excombatientes especialmente a los de sus filas, deja al descubierto la poca solidaridad, la cual pregonaba el FMLN; el abuso de poder, la no promoción de sus cuadros (relevo generacional), la rueda de caballitos son prácticas que también merecen atención.

El gran perdedor de las pasadas elecciones fue el FMLN; pero ARENA no ganó las elecciones, en este punto se puede hacer valoraciones del papel de los medios, de los votantes, de los dirigentes, de los militantes para determinar la responsabilidad de cada uno en la derrota electoral del pasado 04 de marzo. Destacable es mencionar que ARENA no ganó por méritos propios, el FMLN entregó la elección por la forma de atender a sus simpatizantes y militantes, hoy el frente corre el riesgo de convertirse en una tercera fuerza, su militancia la cual era su fortaleza le dio una lección al no integrarse en el proceso electoral.

La cantidad de votos nulos, el ausentismo y el rol del gobierno son elementos que el frente debe valorar, pero debe hacerse una valoración objetiva, no buscando poner excusas ante su militancia. El FMLN no fiscalizó a su gobierno esto quiere decir que muchos que ingresaron al Estado o dirigen al Estado son recomendados, amigos o familias son personas que no tienen militancia o no son cuadros preparados adecuadamente para el manejo del aparato estatal. La diferencia esta en que los militantes o cuadros trabajarían por convicción y no por dinero, sacrificando lo necesario por hacer que su gobierno haga el mejor papel. Hoy el FMLN dice que reflexionará el mensaje de los votantes o de su militancia o simpatizantes, triste, las señales del fracaso electoral se las dio su base en un congreso, al cual la dirigencia hizo caso omiso descalificando, desautorizando y desplazando a todo aquel que disintiera con sus dirigentes, caso más emblemático el señor alcalde de San Salvador.

El FMLN se olvidó de conectarse con el pueblo, lo bueno que pudo haber realizado no supo transmitirlo, la elección pasada le demuestra al frente que el pueblo no se olvidó de las acciones de los gobernantes, como por ejemplo, la eliminación del subsidio, el aumento en el sector previsional, las acciones arrogantes y prepotentes de algunos gobernantes, el menosprecio a los medios emergentes (redes sociales), los problemas de seguridad, etc.

ARENA es un ganador ficticio se jacta de un triunfalismo, el ganador real fueron los partidos pequeños los cuales participaron en las elecciones y el señor Bukele que sin ser candidato se puede decir que arrastró a casi cien mil votantes.

Más de una encuesta dijo que la población no quería que el FMLN ganara pero que tampoco que ARENA regresara al Ejecutivo, la respuesta de la dirigencia a la base fue que las encuestas son de derecha, restándole importancia a la posibilidad de corregir el rumbo. ¿Los datos que arrojan las elecciones se convierten en números de crisis para el frente?

Para la población el FMLN cometió los mismos errores que ARENA y por ello les quitó el músculo que le daba para gobernar y para que hablaran en nombre de ellos. ¿Vale la pena que un partido revolucionario se mantengan en un proceso electoral? Ese quizá sería la duda si es que el FMLN dice que es revolucionario.

Si el frente quiere salir de esta situación, debe escuchar y no oír a su base, militancia y simpatizantes, realizando las medidas oportunas, aunque sean  dolorosas, y si es necesario reestructurar su dirigencia, en este momento se convierte necesario darle vuelta al centralismo democrático que han practicado: la dirigencia piensa y decide, hoy debe ser que la base piense y decida y que los dirigentes ejecuten sino corre el riesgo de decrecer más aun.

Ningún partido debe creer que solo su voto duro le permitirá ganar elecciones y tampoco  es válido que un partido ataque o golpee a sus figuras en público si pretende ganar elecciones.

Att. Romeo Miguel, Militante del FMLN, llopango.

 

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