Se ha hecho un llamamiento para la nacionalización de la planta de Open en Amberes bajo el control de los trabajadores, junto con una llamada a desarrollar la fábrica en líneas ecológicas, produciendo formas alternativas de transporte y defendiendo los puestos de trabajo al mismo tiempo. ¡Apoya la campaña! La lucha por la Opel de Amberes es algo más que una batalla por la salvaguarda de unos puestos de trabajo amenazados. La lucha es también una defensa del tipo de economía que queremos, y de un uso socialmente responsable de la innovación tecnológica. Por lo tanto, este combate no es sólo de los trabajadores de Opel, sino de todos nosotros, y merece un frente social y político.


Se ha hecho un llamamiento para la nacionalización de la planta de Open en Amberes bajo el control de los trabajadores, junto con una llamada a desarrollar la fábrica en líneas ecológicas, produciendo formas alternativas de transporte y defendiendo los puestos de trabajo al mismo tiempo. ¡Apoya la campaña!

La lucha por la Opel de Amberes es algo más que una batalla por la salvaguarda de unos puestos de trabajo amenazados. La lucha es también una defensa del tipo de economía que queremos, y de un uso socialmente responsable de la innovación tecnológica. Por lo tanto, este combate no es sólo de los trabajadores de Opel, sino de todos nosotros, y merece un frente social y político.

No Toquen Mi TrabajoEn el último siglo, la industria del automóvil ha sido un importante motor de empleo y de innovación tecnológica. La era de los combustibles fósiles está llegando a su fin. Estamos a favor de una revolución industrial y tecnológica. En este contexto, no es posible que Bélgica sea desposeída de un gran activo, es decir, de un excelente centro de ensamblaje ultra productivo. Opel Amberes no es una mina de carbón, pero representa un frente en el desarrollo industrial de Bélgica. Por eso, las autoridades políticas no deben limitarse a apoyar la lucha de los sindicatos para mantener a corto plazo la fábrica de Opel dentro o fuera del perímetro de la General Motors. Esta lucha debe llevarse a cabo y mantenerse, y gobernar significa prever y, por tanto, planificar una estrategia a largo plazo.

Durante años, importantes sumas de dinero se han ofrecido a la industria de la automoción, tanto a nivel europeo como federal y regional. Hoy decimos que estos fondos eran ya una forma de "intervención pública". Así que los representantes políticos no solamente tienen el derecho, sino el deber, de tomar la iniciativa, es decir, de elaborar un plan de salvaguardia del futuro de Opel Amberes, y transformar la fábrica para desarrollar una producción sostenible y ecológica. Este tipo de producción puede convertirse en una herramienta importante en el desarrollo de una política de movilidad basada en otros modos de uso y de oferta de servicios. Existen varias opciones: la creación de una plataforma para el montaje de automóviles “verdes” para distintas marcas, como la Nedcar en Holanda, y/o la creación de una unidad de producción de coches eléctricos, nicho para el que disponemos de experiencia científica y técnica.

Una unidad de producción en manos del sector público es la mejor garantía de futuro, tanto en términos de elección de inversión como de mantenimiento de todos los puestos de empleo de Opel Amberes. Una unidad de producción donde los trabajadores y las asociaciones de consumidores, junto a los sindicatos, ejercieran un control sobre la producción, sería también una prueba de que la democracia en un mismo lugar de trabajo no es solamente posible, sino también una fuente de eficacia. Una verdadera gestión participativa sería, además, un revulsivo contra los efectos sociales negativos, como la intensificación del trabajo, la inseguridad del empleo y otros daños producidos por la dictadura de los accionistas.

Tanto el gobierno flamenco como el federal han salvado a los bancos, ¿por qué no pueden salvar también la Opel Amberes? De alguna manera, la fábrica es ya parcialmente propiedad pública, ya que casi 28 millones de euros han sido transferidos en forma de ayudas públicas desde el año 1996. Además, el gobierno flamenco ha presupuestado para el 2010 una ayuda de 500 millones de euros para Opel Amberes. Nosotros disponemos de sociedades de inversión pública que pueden establecer un holding público de la industria del automóvil y que pueden recuperar la fábrica.

Nosotros, los firmantes,

– Solicitamos que el gobierno tome las medidas necesarias para llevar a cabo un “Plan B” basado en una toma de control público de Opel Amberes para desarrollar una plataforma de producción y de servicios sostenibles.

– Pedimos la creación de un amplio frente social para apoyar esta demanda.

Stephen Bouquin (Profesor de Sociología)

Eric Goeman (portavoz de Attac Vlaanderen)

Patrick Humblet (Profesor de Derecho Laboral)

Dirk Holemans (Instituto Oïkos)

para apoyar enviad los correos a pablo@newyouth.com

12 de febrero de 2010

Deja un comentario

Check Also

No más violencia contra la mujer en El Salvador

“Hombres y mujeres somos iguales, ¿por qué tiene que haber un Día Internacional de la Elim…