Argentina: Declaración de la Corriente Socialista Militante ante el balotaje del 22/11/2015

La primera vuelta de las elecciones presidenciales del 25 de octubre culminaron con un porcentaje de votos del 36,6% para el Frente Para la Victoria (FPV) y el 34,6% para el frente Cambiemos, forzando el balotaje entre Daniel Scioli y Mauricio Macri y abriendo una nueva coyuntura política en Argentina.

La primera vuelta de las elecciones presidenciales del 25 de octubre culminaron con un porcentaje de votos del 36,6% para el Frente Para la Victoria (FPV) y el 34,6% para el frente Cambiemos, forzando el balotaje entre Daniel Scioli y Mauricio Macri y abriendo una nueva coyuntura política en Argentina.

 

El avance del candidato de Cambiemos representa posibilidades concretas de recuperar el control político del Estado para llevar adelante un programa de ajuste descarnado, dentro de las posibilidades que la resistencia popular lo permita.

Uno de los datos salientes del retroceso de candidato del FPV en estas elecciones, es la resistencia que tiene un candidato como Scioli, ya no dentro de la militancia, sino dentro de la base electoral del kirchnerismo que ve a este político con justa desconfianza. Esto se tradujo en que el FPV sólo creció en 281.669 votos respecto de las PASO, mientras que Cambiemos creció en 1.591.332 votos.

Esta situación también se refleja en la pérdida de votos del FPV en relación al 2007 donde obtuvo el 45.29% de los votos y al 2011 donde recogió el 54.12%, ambas con Cristina Fernández de Kirchner como candidata.

¿Qué refleja el retroceso de Daniel Scioli, mientras que todas las encuestas lo daban como ganador por un 5% o un 7%?

Creemos que esta respuesta también debe estar ligada a los resultados de las elecciones a gobernador del primer distrito electoral del país, la provincia de Buenos Aires, donde la candidata de Cambiemos, Ma. Eugenia Vidal le gana a Aníbal Fernández. Fernández recibe así, el castigo por la gestión de Daniel Scioli quien gobernó la provincia 8 años, a partir del entramado con los barones del conurbano bonaerense quienes perdieron, en esta ocasión, todos sus privilegios, ya sea a mano de Cambiemos o previamente en la interna del FPV. Recordemos que hubo 800.000 votos en blanco (un 8% del electorado).

Esta situación en que hoy nos encontramos tiene como claros responsables políticos a la dirigencia del FPV que no priorizó ni estimuló la formación de militantes en la lucha política en términos de dar paso a los compañeros que expresen las mejores tradiciones de lucha y que tenga un colorario en las postulaciones a los cargos en las elecciones. Sino que se eligió a dedo un candidato que representa el ala derecha del movimiento.

Es este tipo de construcción antidemocrática y verticalista la que ha favorecido el fortalecimiento del sciolismo al interior del kirchnerismo. Este tipo de construcción es la expresión política de la conciliación de clases, que el peronismo y el kirchnerismo, como parte de él, defienden en el plano político y económico. Claro que esto no podría haberse dado sin la pasividad de los sectores más a la izquierda que desistieron de toda lucha política también por impulsar un candidato que represente a aquellos que buscan profundizar las conquistas de los últimos años.

Esta oscilación hacia el alaconservadora impulsado por la dirigencia del FPV se relaciona con los límites que el propio capitalismo impone a los proyectos políticos reformistas.

En el marco actual de crisis económica mundial, orgánica y secular, el gobierno ha quedado ante una encrucijada, ya que a medida que la crisis se profundiza, el margen de maniobra para las reformas se reduce, y a su vez el papel de los reformistas ante la crisis es negar en términos objetivos las reformas obtenidas en el pasado. Se plantea, entonces, el dilema de avanzar sobre las ganancias, derechos de propiedad y privilegios de los grandes monopolios o ajustar a los trabajadores y el pueblo pobre reduciendo el salario real.

Hoy el agravamiento de la crisis mundial nos muestra que aquellos gobiernos de la región que han realizado grandes avances sociales, pero sin romper con la legalidad burguesa, se encuentran aplicando las políticas de ajuste de la burguesía contra su propia base electoral, como es el caso de Brasil.

Es por esto, que más allá de la coyuntura meramente electoral desde nuestro espacio venimos insistiendo que el candidato es la lucha por el Socialismo. Ya que más allá del candidato que se imponga, en segunda vuelta el 22 de noviembre, lo que condicionará la situación política del país es la economía que a su vez está determinada por un capitalismo argentino que es débil, atrasado, lo que agrava el impacto de la crisis.

Es por eso que el debate de fondo que debemos dar es aquel que explicite la incapacidad de profundizar las conquistas por las vías del capitalismo.

La necesidad política de los trabajadores para avanzar hoy pasa por organizarse en las ideas de la nacionalización de las palancas fundamentales de la economía bajo control obrero, discutir la necesidad de la propiedad común de la tierra, los bancos, y las principales industrias. Plantear que un plan de producción común es la única manera de movilizar el colosal potencial de la industria, la agricultura, la ciencia y la técnica en beneficio de la mayoría aplastante de la población y no para el enriquecimiento obsceno de una minoría de empresarios, banqueros y terratenientes como ocurre hasta ahora. Estas son las tareas antes y después del balotaje, y el debate de fondo que demos impulsar.

Las elecciones en segunda vuelta

Los marxistas consideramos las elecciones como parte de la democracia burguesa, es decir, aquella pantalla que se nos brinda, para escoger a los nuevos gestores del capitalismo en los próximos años. Detrás de esto se esconde la dictadura del capital, sus empresas y la burguesía.

Dicho esto, no quiere decir que a los marxistas les da igual gane el que gane, ya que esto puede determinar, condicionar o alterar la correlación de fuerzas dentro de la lucha de clases.

Es claro que ambos candidatos expresan un giro conservador, pero aún así existen diferencias, para las masas en general y para cierta parte de la vanguardia en particular, que deben ser tenidas en cuenta. El triunfo de Scioli si bien representa un retroceso para el movimiento, el de Macri representa un retroceso aún mayor.

La recuperación del poder político por parte de los sectores más rancios de la burguesía, personificada en el candidato de Cambiemos, significaría, un duro golpe al proceso político abierto en diciembre de 2001. Es cierto que el macrismo utilizó un discurso hipócrita, diciendo que conservaría las conquistas de esta época.

Consideramos que no es el mismo para los trabajadores y el pueblo pobre que el poder político sea recuperado por una derecha alineada automáticamente con los sectores golpistas de América Latina y que impulsa el retorno de las relaciones carnales con el Imperialismo.

La idea de un gobierno que se orienta hacia la devaluación brusca, hacia la reducción de impuestos a las grandes riquezas, reducción de subsidios a la luz, agua, gas y transporte público, la apertura indiscriminada de las importaciones, la sumisión hacia los fondos buitres, etc. Claramente configuran un escenario altamente desfavorable para las condiciones de vida de las masas.

A su vez que se ha posicionado, en el parlamento, en contra de la estatización de las AFJP, la expropiación de YPF, el matrimonio igualitario, la Ley de Medios, la Asignación Universal por Hijo, y demás conquistas populares.

Incluso las condiciones para resistir y enfrentar el ajuste que la burguesía intentará llevar adelante serán cualitativamente diferentes en un gobierno de Scioli que en uno de Macri.

Es por esto que pedimos el voto crítico a Scioli, ya que dada la polarización desatada alrededor de ambos y el reagrupamiento de los sectores más avanzados alrededor de Scioli, preferimos acompañar la experiencia del sector más consciente, con el que compartimos la idea de que Macri es el enemigo principal.

¿Qué necesitamos?

Creemos que es importante y necesario tomar una posición política, pero a su vez debemos dejar en claro que Scioli no representa la profundización de las conquistas, sino más bien es un caballo de Troya dentro del movimiento.

Si bien no cuenta con un programa de ajuste abierto será la crisis capitalista la que lo empuje hacia una política de retroceso más allá de sus intenciones personales. Por lo cual, el escenario que debemos esperar no es de profundización de conquistas sino más bien reversión de los avances.

Por lo tanto, lo que necesitamos es avanzar en la conformación de un polo de izquierda anticapitalista que plantee firmemente que ante la crisis mundial y el retroceso que se viene, organizarnos en torno a las banderas del Socialismo tal como lo planteara el compañero Hugo Chávez.

Reagrupar a todos los sectores que provienen tanto de la izquierda como de la base kirchnerista más avanzada es la tarea que debemos darnos sin descanso para poder conformar una alternativa Socialista como única manera de preservar y profundizar todas y cada una de las conquistas que hemos logrado. Por la vía del reformismo sólo nos espera retroceder de la mano del capitalismo.

Invitamos a todos los compañeros y compañeras a poner en debate estas ideas en cada sindicato, organización política, lugar de trabajo, centro de estudiantes, organización cultural o barrial para convertirlas en fuerza material de cara a la situación política que se aproxima.

Sumate a nuestra lucha, sumate a la Corriente Socialista Militante.

10 de Noviembre de 2015

Corriente Socialista Militante – Argentina

 

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