ACAS 2018: ¡por la concreción de las teorías sociológicas en acciones revolucionarias!

Del 7 al 10 de mayo del presente año, se llevó a cabo el Congreso Centroamericano de Sociología, bajo la temática central “Territorios, poderes y resistencias en Centroamérica: ¿Viejos conflictos, nuevas miradas?”.Las ponencias magistrales y principales estuvieron enfocadas en el análisis de los movimientos sociales en nuestra región y las perspectivas teóricas para el devenir de estos grupos y luchas.

Análisis de viejos conflictos

En líneas generales, existe una lectura muy fiable desde la sociología clásica y contemporánea de los procesos históricos que han dado paso al surgimiento de luchas por territorios, por poderes y resistencias en nuestra región centroamericana, que esto, es la manera sociológica de llamar a lo que en el marxismo conocemos como la lucha por las demandas más sentidas de los oprimidos, o la lucha económica, que al reclamarse tras ciertos métodos, como las movilizaciones, toma de calles o territorios y huelgas, hacen ver el nivel de influencia –poder- de la clase trabajadora y/o demás grupos oprimidos, la primera como motor de las palancas económicas de nuestras actuales sociedades capitalistas y los segundos como vestigios de modos de producción pasados o combinados con el capitalismo, como en el caso centroamericano, que se niegan a morir actualmente y resisten exigiendo se les reconozca como parte del sistema actual, a veces, y otras veces defendiendo su derecho de existir bajo su idiosincrasia autónoma.

Haciendo un esfuerzo por analizar los paradigmas que rigen el análisis sociológico actual podemos identificar que el método cualitativo de investigación apoyado por los datos estadísticos del método cuantitativo parece ser uno de ellos. Otro paradigma podría ser la interpretación sociológica bajo la investigación o tendencia historicista, es decir, retomar el estudio de la historia para interpretar el presente.

En el caso del ACAS 2018, muchas de las ponencias estuvieron enfocadas en detallar los procesos históricos que hacen subsistir, evolucionar –adaptar nuevas formas pero bajo el mismo contenido-, y determinar los conflictos actuales que sufre nuestra región: los bajos salarios, las deficientes prestaciones sociales, el alto costo de la vida, la pobreza, la falta de oportunidades laborales y educativas para los jóvenes, la delincuencia, la desocupación, la violencia hacia las mujeres y hacia la diversidad sexual, entre otros.

Desde un punto de vista marxista este análisis contiene, aunque disfrazado muchas veces –por intereses políticos de algunos sociólogos o instituciones- el fundamento de la lucha de clases tras de sí, y marca la pauta para plantear conclusiones políticas ante los viejos conflictos económicos que mantienen a las clases sociales en constante lucha por el gobierno de sus vidas.

La coyuntura irrumpe en la escena de la interpretación sociológica

La temática del Congreso permitía que coyunturas políticas como las pasadas luchas contra el fraude electoral en Honduras, el declive político del FMLN como fuerza de izquierda en El Salvador, el conflicto de seguridad social en Nicaragua, la situación político electoral actual en México, y el desarrollo político de Costa Rica –que suele ser siempre una excepción a estos análisis, pues posee una composición económica y política, junto a condiciones sociales diferentes respecto al resto de Centroamérica, debido a muchos factores, como: su capacidad productiva, la composición estatal que permite a su burguesía y a las internacionales explotar los recursos humanos y naturales de este país generando a su vez buenas prestaciones al pueblo trabajador para evitar constantes convulsiones. Pero, que a pesar de ello, yace con una deuda externa que alcanza nivel muy altos[1]y que hoy comienza a sufrir la devaluación de su moneda local y la carestía de la vida cada vez endeuda más a las familias trabajadoras que sostienen al país-, llenaran la orden del día como puntos de análisis críticos frente a los paradigmas tradicionales de la izquierda y frente a las nuevas formas de la dominación burguesa.

Nuevas teorías para tratar la lucha de clases

La aplicación de la teoría de los movimientos sociales desde autores como Tilly hasta Almeida eran compartidos por muchos de los ponentes. Estas teorías interpretan las luchas de los pueblos por mejores condiciones de vida desde sus composición orgánica, como la movilización de recursos para resistir una huelga, por ejemplo, hasta acuñar términos que definen y caracterizan los matices de ciertas luchas económicas o de procesos políticos que devienen de tales luchas, como las movilizaciones por represión que devienen del ejercicio de la violencia estatal policial o militar contra luchas pacificas de ciertos grupos, que promueven nuevas acciones bajo el repudio y como símbolo de defensa y resistencia ante dicha violencia estatal.

Todas las interpretaciones tenían algo en común: la recolección de datos históricos y empíricos, y la aplicación de las teorías de los movimientos sociales a estos procesos. Pero carecen de una perspectiva revolucionaria que trace las líneas de acción para aprovechar estos procesos estableciendo medidas que trasformen desde sus cimientos nuestras sociedades, es decir, que planteen un cambio real en las bases económicas actuales. Si plantean algunas, la mayoría suelen tener matices reformistas de humanizar el capitalismo, pero no de acabar con él.

Limitaciones de las teorías

Estas teorías sociológicas poseen algunas limitantes que las vuelven herramientas de análisis parciales e insuficientes, ya que explican los procesos en sí como un todo, desde sus causas del pasado, los estudian a fondo, acuñen términos para definir y delimitar sus partes, y en ese sentido, realizar aportes sustanciales para poseer un análisis más complejo y completo de las nuevas características que adopta la lucha de clases actual. Pero, no existe un planteamiento ni una perspectiva por superar la realidad que es analizada de una manera teóricamente muy detallada.

Y lo que tenemos, por tanto, es un análisis excelente de lo que sucede, pero pocas o nulas líneas de acción que busquen transformar todo lo que dicho análisis interpreta.

Sin embargo, debemos comprender que la Sociología, -desde sus inicios una ciencia social liberal que promulgo grandes fundamentos al sistema de mercado capitalista naciente en el siglo XVIII-, como parte del sistema educativo del capitalismo, que, desde su Estado Burgués, promueve y reproduce todos los vicios de la ideología de la clase dominante.

Es común que muchos docentes y sociólogos destacados de Latinoamérica y el mundo argumenten sus teorías desde una apostasía política, o sus nulas perspectivas revolucionarias desde el lastre de prejuicios y tergiversaciones del marxismo tras la oleada ideológica de la burguesía luego de la caída de la URSS, o incluso, argumentar su falta de compromiso con la revolución social desde “sus posturas imparciales como académicos” que les deja en un escepticismo de clase, no los posiciona ni del lado de los explotados ni del lado de los explotadores, y tambalea sin ningún aporte alcanzativo a la lucha de clases más que sus comunes análisis fenoménicos.

Desde un punto de vista dialectico, la lucha de clases debe analizarse en su conjunto, con todas sus diversas variaciones en determinado contexto, es decir, que matices sobra, come se manifiesta, que mecanismo y formas nuevas adopta, en qué momento se encuentra, bajo qué condiciones se intensifica y bajo qué condiciones decae.

La diferencia con los demás análisis sociológicos es que el marxismo realiza estas explicaciones complejas de los procesos históricos y sociales de la realidad actual para estudiar a fondo todas sus partes, con el fin de comprender como interactúan todas las variables –o al menos, la mayoría de ellas- y poder establecer líneas generales de interpretación futura, es decir, la proveer de los más probables corolarios de los procesos históricos y sociales actuales que ha analizado.

En ese sentido, las teorías sociológicas nuevas para interpretar la lucha de clases sociales en el capitalismo se quedan cortas y limitadas, y se ven superadas por las conclusiones complementarias y más claras del marxismo respecto al devenir político y económico de los procesos históricos y sociales actuales.

La necesidad de organizarse para luchar

La coyuntura política de los últimos tres años en Centroamérica donde, como en Latinoamérica y el mundo, la izquierda tradicional se ha visto desacreditada tras no haber superado la prueba de los trabajadores como sus herramientas de lucha. Estos le llevaron al poder político con la ilusión que se lucharía desde ahí por cambiar las condiciones miserables de la clase trabajadora –cuestión posible solo si se lleva a cabo la transformación socialista de la sociedad, y no recibieron más que reformas efímeras y aumento de la miseria.

Dos factores son los principales para explicar lo anterior, por un lado, la política interna de estos partidos políticos donde predomino el cierre de debates, el verticalismo burocrático y la poca o nula formación política, que desglosaron por otro lado, en la política externa de intentar reformar el capitalismo en tiempos de crisis, de conciliar con la burguesía, de tambalear entre beneficiar a los trabajadores o a los empresarios. En unas palabras: la traición reformista administrando la crisis del capitalismo,en lugar de ser el sujeto político que transformará la realidad sacando de la pobreza a las masas trabajadoras con medidas revolucionarias.

Ante ello, ha habido diversas reacciones en los diferentes procesos que han tenido lugar en el mundo. Pero. Han existido, al menos, dos tendencias en estos procesos. En primer lugar, allá donde los partidos de izquierda tradicional se han visto desacreditados y aún así no corrigen su rumbo y siguen sin cambiar nada ni interna ni externamente, y no existe ni surge una alternativa al margen de ellos, son castigados por las masas, quienes abandonan su apoyo y su militancia, lo que permite que la reacción recobre el poder político y descargue sus paquetes de ataques hacia la clase trabajadora cargando la crisis sobre sus hombros.

En segundo lugar, allá donde los partidos de izquierda tradicional se han visto desacreditados y aun así no corrigen su rumbo y siguen sin cambiar nada ni interna ni externamente, las masas crean casi espontáneamente nuevas alternativas de lucha, pero en su mayoría estas adoptan un carácter centrista, implican el riesgo de una desacreditación más temprana, y solo canalizan el descontento de las personas, pero representan una señal organizada de protesta contra las condiciones de miseria actuales del pueblo trabajador y su despertar político para transformar dichas condiciones ante la incapacidad y la incomprensión de quienes habían sido su dirección revolucionaria hasta entonces. Es en este despertar político que la necesidad de organizarse de manera más estratégica recobra sentido para los proletarios del mundo, sin embargo, el programa político de estas alternativas y la línea de lucha debe ser orientada por una formación política clara -nosotros abogamos porque sea el marxismo revolucionario el que plantee las más adecuadas medidas para la revolución socialista, únicas soluciones para los grandes males actuales del capitalismo-, sino tarde o temprano se acoplan de la misma manera que la izquierda reformista al sistema, como el caso de Podemos en España.

Los estudiantes y sus ánimos de conquistar la palestra política

Los estudiantes como parte de la juventud trabajadora en potencia suelen demostrar los síntomas de descontento y frustración del pueblo, generalmente los procesos revolucionarios han implicado la participación protagónica del sector estudiantil. En el caso de los estudiantes de Sociología de Centroamérica siempre ha existido una organización bastante estable, pero viciada del anarquismo, de la visión de ONG´s, y del reformismo. Sin embargo, existen esfuerzos dignos de denominarles como núcleos de lucha en potencia.

En el ACAS 2018, se llevo a cabo una Asamblea de Estudiantes de Sociología de toda Centroamérica, con el fin de consolidar La Unión Centroamericana de Estudiantes de Sociología (UNCAES), proyecto político iniciado en el pasado ACAS 2016 de Managua, pero abandonado por falta de compromiso.

La UNCAES pretende ser un centro de operaciones para generar aportes políticos -mediante diversos órganos de difusión, articulando las luchas estudiantiles a nivel regional, etc.-, a la coyuntura económica y social de Centroamérica, y para concretar esos aportes en acciones revolucionarias, que contribuyan a la transformación desde sus cimientos de nuestras sociedades.

Saludamos y apoyamos el esfuerzo. Consideramos necesario vincular este esfuerzo con las demás organizaciones de la clase trabajadora y articular las luchas por una educación de calidad, gratuita y laica con las luchas por mejorar las condiciones de existencia del pueblo trabajador centroamericano, conectando estas demandas con la necesidad de luchar por la revolución proletaria que lleve a cabo la transformación socialista de toda Centroamérica y el mundo.

[1] Para marzo de 2017 rondaba los $29,700,000. Mayor información en: https://view.officeapps.live.com/op/view.aspx?src=http://www.hacienda.go.cr/docs/5ada33cc622b6_1SaldoDeuPub0318.xlsx

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