Archivo - 16 mayo, 2011

A 31 años de su asesinato: El legado de Monseñor Romero continúa

Este 24 de marzo se cumplieron 31 años del asesinato de Monseñor Romero. Los marxistas del BPJ consideramos obligatorio recordar su legado y sacar las lecciones que nos ayuden a continuar la lucha por el socialismo. En sus origines monseñor Romero, era reconocido por su simpatía a uno de los sectores más conservadores de la iglesia católica el "Opus Dei", aunque nunca llego a ser miembro de esta organización vinculada en América Latina a las dictaduras más reaccionarias. Su simpatía a este grupo correspondía a su inflexibilidad respecto a los cánones que rigen la vida sacerdotal.

Este 24 de marzo se cumplieron 31 años del asesinato de Monseñor Romero. Los marxistas del BPJ consideramos obligatorio recordar su legado y sacar las lecciones que nos ayuden a continuar la lucha por el socialismo. En sus origines monseñor Romero, era reconocido por su simpatía a uno de los sectores más conservadores de la iglesia católica el "Opus Dei", aunque nunca llego a ser miembro de esta organización vinculada en América Latina a las dictaduras más reaccionarias. Su simpatía a este grupo correspondía a su inflexibilidad respecto a los cánones que rigen la vida sacerdotal.

La espiritualidad de Romero tenía dos vertientes la espiritualidad de Romero jesuita y la obediencia eclesial del Opus Dei (O.A. Romero. Biografía. Jesús Delgado). Romero tuvo desde un inicio, además de la confianza de la más alta jerarquía católica la de los políticos y militares de derecha que veían en este la personalidad que necesitaban en la iglesia que serviría a sus intereses mezquinos. Disciplinada, conservadora y desvinculada de los acontecimientos políticos que vivía el país. Como prueba de esta confianza le otorgan el titulo de monseñor al cumplir 25 de años de SACERDOCIO.
Por aquellos años la teología de la liberación era una amenaza para los intereses de los militares, la burguesía y el imperialismo. Para 1968, cuando Romero colaborado junto  al obispo Chávez y González, se publicó en el semanario de la arquidiócesis de San Salvador una editorial sobre Camilo Torres (principal teólogo de la liberación en Colombia, que se unió a la guerrilla y murió en combate), en esta se resaltaba su participación política y se instaba a seguir su ejemplo. Como prueba de la injerencia del gobierno en los asuntos eclesiales el responsable fue destituido y los temas se volvieron sobre cuestiones meramente religiosas.
El nuevo responsable de la publicación era Romero que se mantuvo en esta línea pese a las críticas. A lo largo de su vida sacerdotal Romero estuvo enfrentando a las exigencias del régimen y las reivindicaciones políticas de los trabajadores y el campesinado pobre, lo que le valió la promoción al arzobispado el 22 febrero de 1977. Los sectores económicamente dominantes y los altos rangos militares se alegraban con este nombramiento con el que se pretendía parchar la entrada del "peligro comunista" a través de la teología de la liberación. Romero era conocido como el arzobispo amigo del presidente Gral. Molina.
1977, es el año de auge en la lucha de clases en El Salvador. Movilizaciones, huelgas, tomas de fabricas son el contexto social en el que a un mes de su nombramiento el 12 de marzo tras el asesinato del Padre Rutilio Grande, Monseñor cuestionaría sus concepciones políticas y su posicionamientos frente a hechos de injusticia, represiones y condiciones de miseria de trabajadores y campesinos.
Rutilio Grande adoptó la línea de "Medellín" consagrando su actividad religiosa a la liberación. El responsable del asesinato era el gobierno del Gral. Molina y en una carta dirigida a Molina, Romero le pide se haga justicia. Su petición rebota en oídos sordos del régimen y no tuvo respuesta. Romero sentó posición frente a este hecho denunciándolo durante una misa, en todo el país. Esta era la clase de reacción que el gobierno no esperaba de Monseñor.
En una misa el 8 de marzo del 77 dejó clara su posición: "la iglesia no hace política; pero si la política toca su altar, la iglesia defiende su altar".
Esta sería una de las primeras denuncias que hiciera monseñor, con el auge de la lucha de clases, tras la manifestación del proletariado ante la represión y el agravamiento en las condiciones de vida de los obreros y campesinos, Monseñor se posicionó al lado de los oprimidos y explotados. Manifestaba su aprobación hacia la organización como medio para cambiar las condiciones de opresión. La represión, capturas, asesinatos, heridos, los fraudes electorales, etc. provocan huelgas y ocupaciones de fábricas y tierras, esto mostraría la claridad del proletariado en el camino a seguir.
Romero criticó la lucha guerrillera en un momento en que ésta se desvinculó del movimiento de los trabajadores, esto lo llamaría "absolutización de las organizaciones" por su actuar aislado que en ocasiones perdía de vista el objetivo fundamental de la lucha de los intereses del campesinado y los trabajadores por sus intereses particulares de organizaciones. No obstante veía en las organizaciones de masas la forma correcta de organización para las amplias capas de trabajadores con métodos que correspondieran sus demandas.
En esto radica el legado de monseñor Romero, en ser la voz de aquellos que no hubiesen sido escuchados nunca frente al gobierno del Gral. Romero, sus medios fraudulentos por los que llegó al poder, el derramamiento de sangre, el posterior golpe de estado que lo derroca y la junta de gobierno que se constituyó luego. Él siempre sentó posición aunque a veces se interpuso su buena fe. Debemos recordar que Monseñor Romero creía en el ideal cristiano de la conversión a través de la palabra, sin embargo, los hechos hablarían al final.
Por su apoyo a la junta de gobierno luego del golpe militar formada por tres civiles y dos militares, Monseñor se vería confrontado con los Comités Eclesiales de Base (CEB) que se negaron ha hacer la propaganda al semanario de “orientación" porque no estaban de acuerdo con la postura de monseñor. Las críticas muy duras solo eran el reflejo de la claridad política de los campesinos y los trabajadores.
Las direcciones de las diferentes organizaciones se vieron presionadas por el fermento revolucionario que exigía dar el siguiente paso. Y tras los ejemplos de la revolución sandinista en Nicaragua, y la revolución cubana con Fidel Castro muchos años antes. Los representantes del imperialismo deciden hacer algunas concesiones y que aquella bomba no les estallara formando una cadena de triunfos revolucionarios porque el imperialismo ha entendido bien el poder de la unidad del proletariado mundial. Aprobó algunas reformas como la reforma agraria donde el 50% de la tierra quedaba en manos del estado, 25% para empleados y 25% a las empresas privadas. Esto no logró apagar los ánimos de las masas pues muchos campesinos no alcanzaron ningún beneficio.
Con la toma de fabricas, tierras y edificios. Las masas señalaban el camino por donde continuar, expropiar a la burguesía y los terratenientes. Solo el proletariado apoyado en el campesinado pobre era capaz de tomar el poder sin la ayuda de ninguna burguesía progresista, porque tal cosa no existe. Sus intereses y los del proletariado son irreconciliables. La falta de claridad en este punto por parte de las direcciones de organizaciones de izquierda hizo que todo aquel fermento revolucionario no encontrara la forma concreta de todas las luchas en la toma del poder.
Monseñor abogaba por una salida negociable, su intención era honesta y sus acciones mostraban el ímpetu revolucionario. Al final la lección costó unas 70 mil víctimas y miles de desaparecidos, no se puede negociar con la burguesía. Monseñor es asesinado en 1980 donde el país vivió una oleada de huelgas impresionantes producto del nivel de contradicciones entre la burguesía y el proletariado.
Monseñor Romero era la voz de la denuncia a los crímenes más atroces nacional e internacionalmente. Esto lo volvió un ser indeseable para la burguesía quien provocó su muerte mientras oficiaba una misa en el hospitalito de la divina providencia. Monseñor Romero, el 23 de Marzo, un día antes de ser asesinado llamaba al ejército a desobedecer y no reprimir a sus hermanos obreros y campesinos.  El responsable intelectual de la muerte de Monseñor Romero es el fundador del partido ARENA que representa los intereses de la burguesía nacional Roberto d’Aubuisson.
El papel que monseñor Romero jugó en la historia del país estuvo determinada por los acontecimientos sociales. Fueron las masas las que hicieron girar a monseñor hacia los sectores oprimidos y explotados.
A 31 años de su asesinato los trabajadores y trabajadoras estamos obligados a conocer la historia del movimiento obrero y campesino, a denunciar toda clase de injusticias y a no permitir que los representantes herederos de D’AUBUISSON, ABUSSION LLEGUEN AL PODER.

¡VIVA EL LEGADO DE MONSEÑOR ROMERO!
¡VIVA LA LUCHA ORGANIZADA DE LOS TRABAJADORES!
¡VIVA EL PROLETARIADO MUNDIAL!

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