A 23 años del atentado con bomba realizado por los escuadrones de la muerte de los que era dirigente el fundador del partido ARENA que causó la muerte de nueve dirigentes sindicales, entre ellos la secretaria general de la Federación Nacional Sindical de Trabajadores Salvadoreños (FENASTRAS), Febe Elizabeth Velásquez.

A 23 años del atentado con bomba realizado por los escuadrones de la muerte de los que era dirigente el fundador del partido ARENA que causó la muerte de nueve dirigentes sindicales, entre ellos la secretaria general de la Federación Nacional Sindical de Trabajadores Salvadoreños (FENASTRAS), Febe Elizabeth Velásquez.

Posteriormente en noviembre  los escuadrones de la muerte asesinaron a los 6 sacerdotes jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA). Esa página de  la historia salvadoreña está llena asesinatos a dirigentes sociales, religiosos y políticos. Estos hechos demuestran  que la oligarquía tenía entre sus acciones una serie de asesinatos selectivos.  Esa parte bestial y sangrienta de la historia muestra el método al que la oligarquía salvadoreña recurrió en su intento de frenar la conciencia de muchos trabajadores y lideres avanzados.

Para nosotros es de mucha alegría ver como este año el número de sindicalistas en la marcha se vio incrementado, no precisamente porque se deba demostrar fuerza numérica, sino porque esto puede reflejar que la conciencia de los trabajadores va avanzando y que nuevamente estén dispuestos a luchar desde su herramienta tradicional: los sindicatos. Entre las consignas de la marcha se encuentran la que iban dirigidas contra la ley de Asocio Público Privado, decían los trabajadores que es una forma de engañar a la población y permitir nuevas privatizaciones. También rechazaban la ley de la Función Publica, que de alguna forma limitara las acciones sindicales del sector y que también puede ser mal utilizada para el despido de sindicalistas.

Compañeros trabajadores:
Sin la fuerza de trabajo de  la clase obrera la economía se paralizaría, el poder que está en nuestras manos es la clave para hacer avanzar  al país. La sección salvadoreña de la Corriente marxista internacional  conmemora junto a los trabajadores organizados el día del sindicalista salvadoreño, que representa una denuncia de las condiciones que permitieron la guerra civil en el pasado y  el consecuente asesinato de líderes sindicales y miembros de las diferentes directivas sindicales. Esta movilización  es una página más en la historia de nuestro país.

En el último período hemos visto a los sindicatos del sector estatal asumir un papel más protagónico en el país, que a diferencia de los sindicatos del sector privado, esto tiene a su base las enormes presiones con las que la empresa privada amenaza a los trabajadores de este sector. La realidad cuenta los pasos de los obreros y sus familias, esta necesidad material obliga a los trabajadores a soportar desempeñarse en las condiciones más hostiles y precarias. Soportando largas jornadas de trabajo, tratados como verdaderas máquinas de hacer dinero sin consideración alguna por su humanidad. Ningún empresario cederá su mesada  ganada a costa de nuestra miseria, por esto la lucha de clases no es el invento de un grupo de marxistas.

Marx demostró que “la lucha de clases es el motor de la historia”, el avance de la industria ha parido al proletariado, la única clase capaz de dar un nuevo rumbo a la historia de la humanidad, nuestra unidad es nuestra fuerza, nuestro frente único, capaz de planificar bien cómo se debe producir. La actual crisis capitalista, es la crisis de la humanidad por un grupo reducido de parásitos NO dispuestos a ceder su estilo de vida, así nos cueste a las mayorías trabajadoras y empobrecidas grandes  catástrofes, hambrunas y epidemias.

Las condiciones de vida a las que nos enfrentamos los trabajadores y la juventud son Paupérrimas, día a día sufrimos las envestidas del sistema de producción burgués: despidos, recortes salariales, desempleo y un largo camino de etcéteras es nuestro pan de cada día.

Nuestra clase trabajadora es quién  genera las riquezas, de las que todo el empresariado se apropia condenándonos a la triste y valiente tarea de sobrevivir en las condiciones de mayor miseria y atraso, esto es una insoportable para la amplia mayoría de la población. Representa una lucha a muerte por la supervivencia del género humano, la lucha de clases es en último término la lucha por la apropiación de la plusvalía. Los proletarios luchan por mejorar sus condiciones de vida, mientras los dueños de los medios de producción luchan por seguir despojando al trabajador de la ganancia que genera su explotación. Esta es la enorme razón por la que nuestra clase jamás podrá fundirse con la burguesía, nuestro bienestar es su muerte. Nuestra muerte lenta es su acumulación de riqueza.

Únicamente la fuerza organizada y consciente de nuestra clase trabajadora en el mundo es capaz de destruir el sistema que hoy por hoy cuesta la vida de miles de proletarios y sus descendientes en el mundo. Sólo este principio de internacionalismo y unidad permitirá a los trabajadores engendrar un nuevo orden económico, social y por tanto político que garantice alimentación, salud y vivienda bajo el control de la clase obrera en beneficio de las mayorías empobrecidas.

¡Por un sindicalismo Revolucionario!

¡Por el derecho a la libre sindicalización!

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